lunes, 18 de octubre de 2010
La vita è imprevedibile
Realmente no comprende el por qué le fastidia tanto. Le fastidia hasta enfermarse, hasta vomitar, hasta no querer volver a comer absolutamente nada. Le saca las ganas de todo o de nada, la hace sentir indefensa, inocente, estúpida. Y no sabe el por qué. ¿Por qué le fastidia tanto que él esté con otra persona? Si, sinceramente, nunca pasó nada, nunca se hablaron, nunca se saludaron, nunca se comunicaron, nunca hicieron absolutamente nada estando por tercer año consecutivo en el mismo cuadrado, horas y horas, todos los días. No comprende. No entiende. ¿Cómo pudo importarle tanto? ¿Cuándo le importó tanto para sentirse así?... ¿En verdad le importa? O simplemente esta noticia se mezcló con otros sentimientos de antes, y eso provocó que se sienta de esta manera... Sola, perdida, enferma, sin nada. Ella día a día, lo ve, y no deja de mirarlo. Él la hipnotiza, de alguna manera, sin hacer nada, ella se pierde en él. Sin contar con su mirada, jamás lo vio a los ojos. Jamás por que él tiene sus motivos para no mirarla, para mirar a alguien más. Para no responder, para no estar, para ser ignorante, para ser como es. Pero a ella le agrada, y siente que haya pasado. Haya pasado lo que no tendría que haber pasado, porque en su cuento ese no era el final. El final era distinto, en el final no aparecía otra persona, otra mujer. En el final estaban ellos dos... Pero, ¿Era él? A veces su historia se torna nublosa, y no se distinguen los personajes. O los personajes cambian con el tiempo. En esos momentos de fastidio absoluto pareciera ser que no distingue quién es aquél otro. Aquél personaje de su historia, el mismo del final que es feliz. Y eso es razón para fastidiarse. Intenta nerviosa, desesperada de visualizar quién es realmente aquél personaje anónimo, pero no lo logra ver, como si viera mal y jamás encontrase un aumento que aclarara todo. Y se encuentra perdida y confundida, ¿Era él el personaje del final? ¿O era otra persona? ¿Era un personaje viejo? ¿Era un personaje que todavía no conocía? No podía encontrar la respuesta para ninguna de estas preguntas. Y eso afectaba a su ataque de histeria. Podía jugar al Quién es Quién tranquilamente, podía hacer todas las preguntas que quisiera, era libre de hacerlas... Pero no obtendría ninguna respuesta y jamás iba poder ver a la persona que se escondía del otro lado del tablero. Era un juego bastante molesto y sin ningún objetivo. Y sin embargo, ella lo jugaba. Para perder el tiempo... Para que pasara rápido y pudiera ver el final de su imaginaria historia. Pero no podía, no había forma, porque perdía el tiempo para ver el futuro y se olvidaba de vivir el presente. Por más futuros que creara, jamás se iban a cumplir, porque éste es impredecible, y de eso se trata el juego. Si uno pudiera descifrar quién es aquél personaje oculto, o qué ocurrirá el día de mañana, la vida no tendría sorpresas. Muchas de ellas son alegres, otras tristes, otras malvadas, pero no sería lo mismo si se las supiera de ante mano. A veces es mejor dejar de jugar, dejar de preguntar, dejar de buscar algo donde no hay nada, dejar de buscar formas de ahogarse en un vaso de agua y empezar a vivir la vida que ella se estaba perdiendo buscando respuestas que no están, no estuvieron, pero van a estar... Al menos, eso es lo que se espera...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar :)